Después de varias semanas probando el SCUF Omega, un mando profesional altamente personalizable diseñado para juegos competitivos en PlayStation 5 y PC, el dispositivo presenta una experiencia mixta. Si bien cumple con su promesa de ofrecer opciones de modificación extensas, el alto precio y los compromisos ergonómicos sugieren que puede no valer la inversión para todos los usuarios. El mando está oficialmente licenciado y se conecta a la PS5 mediante conexión cableada o un dongle propietario, con soporte Bluetooth disponible para uso en PC.

Con un precio de 209,99 libras/219,99 dólares, el coste puede subir a 229,99 libras/229,99 dólares dependiendo de las personalizaciones seleccionadas. La experiencia de apertura se describe como sin adornos, conteniendo el mando, un dongle, un cable de carga trenzado USB-A a C y una funda rígida de tela áspera dentro de una caja con marca PlayStation. Una característica destacada es la flexibilidad de diseño disponible a través del sitio web de SCUF, que permite a los usuarios elegir colores de botones faciales, palancas y diseños de panel táctil entre opciones preconfiguradas o configuraciones personalizadas.

Físicamente, el mando se siente bastante ligero sin parecer barato, con agarres de goma en la parte trasera para mayor seguridad. Utiliza tecnología TMR (Magnetorresistencia de Túnel) en sus palancas para prevenir el desplazamiento de los sticks, lo que SCUF afirma ofrece una mayor precisión que las palancas de efecto Hall. Los botones faciales proporcionan un efecto de clic satisfactorio y los gatillos ofrecen un recorrido suave con un interruptor opcional para aplicar una sensación similar de clic. Sin embargo, el dispositivo carece de retroalimentación háptica y gatillos adaptativos, características comunes en los mandos estándar.

El Omega incluye cuatro paletas traseras, botones laterales en cada flanco y cinco botones programables en la parte inferior para el control del volumen y el micrófono. Conectar el dispositivo es sencillo, pero implica un interruptor incómodo debajo de la placa frontal para alternar entre los modos cableado, dongle o Bluetooth al cambiar entre PS5 y PC. La personalización se gestiona a través de una aplicación móvil o de PC, lo que permite a los usuarios guardar tres perfiles, reasignar entradas y ajustar las zonas muertas de las palancas.

En el juego, la respuesta rápida de los botones y gatillos resultó excelente para títulos FPS de ritmo rápido. Sin embargo, los botones adicionales se encontraron incómodos; los botones laterales son propensos a presiones accidentales y las paletas traseras se sienten caprichosas en comparación con competidores como el DualSense Edge. Para usuarios con manos grandes, el mando se sintió pequeño, requiriendo torcer la mano para alcanzar ciertos botones cómodamente en lugar de encajar de forma natural. Esta incompatibilidad ergonómica sugiere que se necesita un entrenamiento significativo para sincronizarse con el dispositivo.

En última instancia, aunque el SCUF Omega respeta la simplicidad al evitar trucos y ofrecer una personalización de entrada fácil, no logra ofrecer una sensación premium acorde a su precio superior a 200 dólares. La necesidad de que los usuarios se adapten al mando en lugar de que el dispositivo se adapte a ellos lo convierte en una recomendación difícil para aquellos que ya están satisfechos con su hardware actual.

Fuentes: Push Square.